“Yo no hago ejercicio”… pero quemo muchas calorías limpiando la casa
- Marina Jerez

- 22 feb
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
El caso real de una mujer de 48 años y cómo las tareas del hogar contribuyen al gasto energético sin sustituir el ejercicio estructurado.

“Yo no hago nada de ejercicio”… ¿seguro?
Hace unas semanas, una paciente de 48 años me dijo algo muy convencida:
—Yo no hago ninguna actividad física.
Lo dijo casi con culpa. Como si estuviera fallando en algo.
Le pregunté cómo era su día a día. Trabajo, familia, casa… lo habitual.
Entonces le hice otra pregunta:
—¿Y las tareas del hogar?
Sonrió de medio lado.
—Bueno… soy un poco maniática de la limpieza. Limpio todos los días. Entre una hora y media y dos horas y media.
Ahí cambió la conversación.
Porque limpiar también es moverse.
Y moverse también gasta energía.
¿Cuántas calorías se queman limpiando?
Para estimarlo no usamos aplicaciones al azar. Utilizamos datos científicos.
Existe una herramienta llamada Compendium of Physical Activities, desarrollada por la investigadora Barbara Ainsworth y su equipo. Es una base de datos utilizada en investigación que asigna a cientos de actividades cotidianas un valor en METs (equivalentes metabólicos).
Un MET equivale al gasto energético en reposo. Es decir, la energía que tu cuerpo consume simplemente por estar vivo.
A partir de ahí se utiliza una fórmula muy sencilla:
Calorías (kcal) = MET × peso (kg) × tiempo (horas)
Así de simple.
¿De dónde sale esto?
Los valores MET se obtienen en laboratorio mediante calorimetría indirecta. Se mide el consumo de oxígeno mientras una persona realiza una actividad concreta (por ejemplo, fregar el suelo). Como el consumo de oxígeno está directamente relacionado con el gasto energético, podemos calcular cuánta energía utiliza el cuerpo en esa actividad.
No es una estimación de revista. Es fisiología básica.
Aplicándolo a su caso
En su semana habitual, estimamos:
6 horas de tareas ligeras (quitar polvo, lavar platos) → ~2,5 METs
5 horas de tareas moderadas (fregar suelos, limpiar baños) → ~3,8 METs
2 horas de tareas más intensas (subir y bajar escaleras repetidamente) → ~6 METs
Ella pesa unos 75 kilos.
Si aplicamos la fórmula:
Tareas ligeras:
2,5 × 75 × 6 = 1.125 kcal
Tareas moderadas:
3,8 × 75 × 5 = 1.425 kcal
Tareas intensas:
6 × 75 × 2 = 900 kcal
En total: aproximadamente 3.450 kcal semanales.
Es decir, unas 490 calorías al día de media.
Cuando se lo expliqué, abrió los ojos.
—¿En serio?
Sí. En serio.
Pero aquí viene la parte importante.
Gastar energía no es lo mismo que entrenar
Desde el punto de vista calórico, su cuerpo trabaja mucho.
Las tareas del hogar forman parte de lo que se llama NEAT: actividad física cotidiana no estructurada. Suma movimiento y contribuye al gasto energético total.
Eso es positivo.
Pero el cuerpo no solo necesita gastar calorías. Necesita adaptarse de forma equilibrada.
Las tareas domésticas implican gestos repetitivos:
Flexión de espalda.
Rotaciones de tronco.
Posturas inclinadas hacia delante.
Movimientos repetidos de hombros y muñecas.
Día tras día.
El cuerpo se vuelve eficiente en esos patrones.
Pero si solo repetimos los mismos movimientos, pueden aparecer sobrecargas.
Muchas personas que “no hacen ejercicio” pero limpian mucho consultan por dolor lumbar, cervical o de hombro. No porque moverse sea perjudicial, sino porque falta variabilidad y fortalecimiento específico.
Lo que la casa no entrena
Limpiar no garantiza:
Fuerza equilibrada en todo el cuerpo
Trabajo específico de estabilidad
Mejora real de la capacidad cardiovascular
Movilidad en rangos amplios
Es movimiento.
Pero no es entrenamiento estructurado.
El ejercicio planificado introduce algo que las tareas domésticas no suelen ofrecer: progresión, compensación y estímulo equilibrado.
Volviendo a ella
Cuando terminamos la consulta, le dije algo muy sencillo:
—No es verdad que no hagas actividad física. Te mueves mucho. Pero tu cuerpo necesita algo más que repetir siempre lo mismo.
No se trataba de quitar valor a lo que ya hace.
Ni de añadir culpa.
Se trataba de sumar intención.
Un poco de fuerza.
Un poco de movilidad.
Un poco de trabajo que compense lo que repite cada día.
Porque sí, limpiar quema muchas calorías.
Y ahora sabemos exactamente cómo se calculan.
Pero para cuidar el cuerpo a largo plazo no basta con gastar energía.
Hay que entrenarlo para que soporte la vida que llevamos.
Y eso fue lo que empezó a hacer ella después de aquella conversación.
Cuidar tu casa es importante.
Pero cuidar el cuerpo que la sostiene lo es todavía más.
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